

Comparto hoy mis, como siempre, particulares impresiones acerca de un evento que ayer pude conocer "in situ" aprovechando que el Pisuerga pasa por Pucela o,lo que es lo mismo, que quería conocer en la realidad a quienes lo eran ya y muy bien virtualmente: José Huertas Moratilla y sus estupendos y naturales productos de Orusco de Tajuña(
www.ibericosdebellota.net)
Apenas descansada del viaje a Barbastro, di, pues, un "paseo" a Madrid para acercarme, en el pabellón 8, al I SALÓN DE LA DIETA MEDITERRANEA Y SALUD y he de confesar mi sorpresa pues, apenas las 10 de la mañana de un domingo , el acceso era ya de por sí complicado desde la M30, lo mismo a la hora de aparcar y cuando por fin lo hice realmente lejos, mi sorpresa fue aún mayor al comprobar que la entrada al recinto estaba literalmente colapsado.
Me maravillé y dije para mi !qué bien, la gente tiene interés por su salud, por su calidad de vida¡
Ingenua yo pues, junto a este evento y en otros pabellones se celebraban otros como "Las mil y una bodas", "Look" o el "SIMA"(Salón Inmobiliario) y eran éstos los que copaban toda la masiva afluencia.
Es más, el acceso al SALÓN DE LA DIETA MEDITERRANEA Y SALUD era gratuíto mientras que los otros no.Sin embargo, mientras que éste estaba practicamente vacío- salvo honrosas excepciones como el stand de Orusco de Tajuña-ya el acceso al resto era imposible, especialmente a "Look" y yo me pregunto:
¿Qué nos pasa? Tanta prioridad tiene en este mundo "de plástico" la imagen sobre la propia realidad?
Recuerdo, en mi pasada época de educadora infantil en Andalucía, cómo en los pueblos sus mujeres para quienes era prohibitivo el acceder al oro, sí adquirían y hasta me regalaban "gólfi" o, lo que es lo mismo, bañado en oro pero, en realidad, falso.
Hoy compruebo que el popular "gólfi" sigue siendo objeto de deseo, que en tiempos de crisis en donde lo que, de verdad lo está son los valores, éstos siguen siendo las apariencias.
Las formas sobre los fondos;los continentes sobre los contenidos; la imagen sobre la realidad.
De ahí que, pese a los 25000 visitantes de esta que sí, ha sido una primera edición de un evento en torno a la calidad alimentaria, a la salud, la masa siga volcándose e incluso pagando por un principal interés: su imagen física. Su interior parece no importar tanto.
¿Qué falla? Mi respuesta siempre será la misma: EDUCACIÓN.
En este caso, una educación como consumidores que sepamos distinguir lo saludable de lo meramente de moda o cómodo; que sepamos distinguir lo autóctono y, por tanto, auténtico que contribuye al desarrollo sostenible de esta "cultura de lo efímero" en la que el parecer se antepone al ser.
Una educación al gusto, sí, que movimientos como "Slowfood" buscan utilizar como imprescindible estrategia para una mejor calidad de vida.
¿ Vida gold o...golfilled? Ahí queda eso
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