Estos dias de incertidumbre estoy releyendo un libro que me impactó de joven y del cual creo podríamos extraer alguna idea para superar esta crisis: Del Paro al Ocio (Luis Racionero).


Os he hecho un extracto del primer capítulo espero lo disfruteis:


"El utilitarismo, según el cualel individuo debe comportarse lo siguiendo el máximo de utilidad medida en satisfacción material , y el pragamatismo , según el cual lo bueno es lo que funciona o lo eficaz, son ideologías tipicamente bárbaras y están en el trasfondo filosófico del capitalismo liberal formalizado por Adam Smith,….hay que decir que el sistema económico inventado por el puritanismo, y que ahora prevalece en Europa, es un sistema básicamente bárbaro. Todo lo cual no empece para que los mediterráneos, depositarios de la tradición humanista de medida y ocio, hayamos seguido entusiasticamente el modelo del crecimiento sin medida y de la sociedad de consumo.Los mediterráneos somos doblemente culpables de la actual crisis europea y del marasmo mundial, porque hemos abandonado la herencia secular del otium cum dignitate y la noción aristotélica de que el objetivo de la acción es la contemplación, el de la cantidad su transmutación en calidad, traicionando los ideales que debíamos mantener.


El actual sistema económico es barbaro porque sus valores y fines son distintos a los prevalentes en todas las culturas civilizadas que en el mundo han sido. En primer luga porque valora por encima de todo y pone como finalidad de vida el éxito medido en dinero: «Tanto tienes; tanto vales.». En culturas civilizadas, la riqueza ha sido sólo un medio para llegar al fin que es el ocio y la vida confortable para dedicarse a las aficiones personales. Él actual sistema bárbaro se ha parado en el medio, y ha sublimado el medio —la riqueza— al fin. En segundo lugar el objetivo de la actividad económica no es, en el actual sistema, la obra bien hecha tal como sino el máximo beneficio en dinero.
El éxito de una empresa no se evalúa por la calidad dé lo qué fabrica o la satisfacción que da a los consumidores, sino por los beneficios que muestra el balance a fin deaño. Es fácil que ocurra, y de hecho se da el caso con frecuencia, que el máximo beneficio se obtenga a base de fabricar cosas de baja calidad, de mal gusto, que polucionan y que se tienen que cambiar cada tres años. En tercer lugar, el actual sistema económico está basado en la competencia, que es el concepto .más bárbaro
de todos, pues es la traslación a la economía de,,la,ley de la jungla. El postulado de los economistas liberales ingleses y de sus ideólogos, los filósofos utilitaristas de la escuela de Bentham, es que si cada persona persigue su interés individual y compite con los demás, se producirá en el conjunto de la sociedad el máximo rendimiento del sistema económico.

La idea central de la filosofía utilitaria – que hay que fomentar la felicidad y abolir la infelicidad— es innegable ; el problema es compaginar las utilidades personales y que cada cual la maximice sin perjudicar a los demás. En este marco, el altruismo presupuesto por los utilitaristas no se da y el sistema degenera en una ley del mas fuerte aplicada al mercado.

Característico del actual sistema es su énfasis en la eficiencia productiva —producir lo máximo al mínimo coste – eliminando de la producción cualquier consideración-de estética, satisfacción en el trabajo, mejora en las condiciones de participación en el trabajo, mejora de calidad y duración en el producto.

El sistema es bárbaro porque, olvidando el lema griego «nada en exceso», incita a las personas a escalar, enriquecerse y consumir indefinidamente; a las empresas, a explotar recursos naturales, instalar fábricas y levantar edificios sin cesar, y al mundo a continuar aumentando su población, su producción y su polución sin límite. Tal es el sistema que hoy por hoy organiza la economía mundial. El protagonista de este sistema es el homo economicus, descrito en los manuales de economía como el sujeto racional que actúa en el mercado de competencia, busca maximizar su utilidad como consumidor y su beneficio como empresario. Es además, un hombre que prefiere acumular posesiones materiales a desarrollar en ocio creativo sus potencialidades físicas y mentales; que está dispuesto a producir objetos inútiles sin estética, y hasta dañinos, con tal de ganar mas que es individualista, egoísta, agresivo y competitivo, en vez de desinteresado, apacible y cooperativo; que toma al hombre como un medio en vez de un fin, y sacrifica la satisfacción en el trabajo a la eficacia productiva o la compensación monetaria; que prosigue, en fin, una carrera de enriquecimiento, y acumulación de éxitos, poder, prestigio y posesiones materiales, como si tales fuesen los objetivos vitales de una persona y las bases de su felicidad. Cada día resulta más claro que este homo ceconomicus la raza más peligrosa entre todas las aparecidas sobre la tierra y cabe preguntarse si habrá tiempo de civilizarlo antes de que provoque mayores males.

Tal vez sea recomendable una lectura oriental de Chiang-ZZu

“Por mor de seguridad contra ladrones cerramos nuestra propiedad con llave y baldón en cajas fuertes. Esto, entre propietarios, es de sentido común. Pero viene un ladrón prepotente, arrea con caja y todo, la pone sobre sus espaldas y su única preocupación es que no salte el cerrojo ni rompa el baldón. De modo que lo que el mundo llama previsión es sólo una manera de reunir, encajar y asegurar el botín para ladrones más audaces. ¿Quién, de entre los llamados habilidosos, no está gastando su vida en amasar fortuna para un ladrón mayor que él? Aquel que tiene una ley interior vive sosegadamente. Sus actos no son influenciados por la aprobación ni la crítica. Aquel cuya ley esta fuera de él, dirige su voluntad a lo que está fuera de su control, intentando extender su poder sobre objetos exteriores. Aquel que vive con sosiego tiene luz para guiarse en sus actos. Quien desea extender su control es un operario: mientras él cree superar a los demás, los otros le ven esforzándose, estirándose, poniéndose de puntillas. Cuando intenta extender su poder sobre objetos, los objetos le controlan a él. Quien es controlado por objetos pierde la posesión de sí mismo: si no se valora a sí mismo, ¿cómo podrá apreciar a los demá,s? Esta abandonado, no le queda nada: no hay arma mas mortal que la voluntad”

Creo que vale la pena reflexionar

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Etiquetas: Crisis, calidad, innovacion, sostenibilidad

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Comentario por Manuel Colmenero Larriba el mayo 14, 2011 a las 11:43am
Hoy trasteando por ahi me he encontrado con esta lectura del Sr. Javier Biosca, os recomiendo la lectura, me pareció un nuevo punto de vista que compartir con todos vosotros

La Globalizacion hacia un nuevo equilibrio global

Estamos en una encrucijada de caminos, donde se mezcla lo real y lo virtual, donde no sabemos distinguir la teoría de la práctica y donde la historia tiene mucho que decirnos.

Recientes estudios históricos parecen confirmar que probablemente D. Cristóbal Colón, el descubridor de América, fue de origen catalán: Cristòfol Colom, el hecho que se le tenga como italiano no contradice esta tesis, pues en aquellos tiempos el imperio catalán y por ende el de la Corona de Aragón, se extendía por una buena parte de Italia.

Si empezamos trayendo a colación algo que puede parecer anecdótico, es porque a nuestro entender, este proceso que hoy denominamos Globalización, empezó el 12 de Octubre de 1492, precisamente con los descubrimientos de las Indias Occidentales: con el descubrimiento de América.

Efectivamente es precisamente el hecho de que la Tierra sea redonda y finita el que determina y posibilita esta realidad que a día de hoy llamamos “Globalización”. Pues bien, en nuestra opinión este proceso, ha tenido un recorrido de génesis y desarrollo, para redondear, de 500 años, y para referenciar en el tiempo: desde el descubrimiento de América, hasta la caída de las torres gemelas en Wall Street.

Pero qué ha pasado en estos quinientos años, pues simplemente un proceso de conquista, colonización, independencia, explotación y administración de todos los territorios descubiertos, incluyendo además del territorio a las personas y los recursos naturales, con todo lo que ello conlleva.

Desgraciadamente, la historia de la humanidad, es la historia de sus guerras, que ahora, no es el momento de explicar, pero que haciendo abstracción, tenemos que instalar en nuestros razonamientos para que las conclusiones a las que lleguemos sean metodológicamente correctas.

Hoy hablamos de calentamiento global y de crisis global, este es un adjetivo que se ha incorporado en nuestro leguaje cotidiano cuando hablamos de la realidad física de este esférico planeta llamado Tierra y cuando nos referimos a los procedimientos económicos, sociales y espirituales que se han venido utilizando y se utilizan para gestionarlo.

Además del principio 1492 y del final 2001 del proceso, hay fenómenos referentes que han sido determinantes en la configuración de la Globalización: la Revolución Francesa, la Revolución Bolchevique, la caída del Muro de Berlín, la aparición de Internet y las nuevas tecnologías de la información. Desarrollar cada uno de estos temas para explicar en que grado y en que medida han participado en el proceso, seria motivo para escribir un libro, pero a los efectos que ahora interesan, al igual que antes, solo tengámoslos en cuenta, para que las conclusiones a las que lleguemos sean axiomáticamente correctas.

Algo hemos hecho mal en todo el desarrollo y en la consolidación de la Globalización para que el resultado a día de hoy, todos estemos de acuerdo en calificarlo de crisis global. La máxima de Shakespeare de que “Bien está lo que bien termina“ hoy por hoy no es aplicable y la Humanidad se ha de plantear seriamente como corregir el rumbo, para llevar la nave de la Globalización a puerto seguro.

Si los vaticinios de Karl Marx -por otra parte absolutamente ciertos- del derrumbe del Capitalismo, no se han cumplido es por que como muy bien nos explicó J.A. Schumpeter, el capitalismo constantemente está innovando, y de esta manera, va creando automáticamente su propia regeneración. Enfocando así el problema las crisis no son nada mas que procesos de destrucción creadora y para entender como las crisis se han ido modulando en el espacio y en el tiempo, la luz nos la da J.M.Keynes cuando en 1936, precisamente después de la Gran Crisis 1929 y justamente en medio de las dos Grandes Guerras Mundiales, nos demuestra que las crisis son compatibles con el equilibrio económico: “Lo grave no estar en crisis, lo realmente grave es no estar en equilibrio.” Sin saberlo, el mundo hasta el día de hoy ha sido y es Keynesiano.

Pero lo que en otro tiempo fue la Gran Crisis hoy ya no la llamamos así, sino que la denominamos Crisis Global, obviamente las recetas –veladas o no- de Keynes ya no son eficaces y esto es notorio y ostensible, cuando en los últimos años hemos observado atónitos, como las medidas económicas adoptadas por todos los gobiernos de nada han servido y hoy por hoy no se vislumbra como dentro de la “crisis global”, podamos encontrar ese anhelado equilibrio keynesiano, sin el cual, es imposible la supervivencia del capitalismo.

El capitalismo se basa en la expansión y conquista de los mercados, si estos mercados ya no pueden crecer porque hoy son globales, o encontramos otro Cristóbal Colon, que descubra un nuevo planeta, habitable y colonizable y que a la vez nos proponga un método técnicamente viable para hacerlo, o estamos abocados a encontrar un nuevo modelo para gestionar la Globalización, de tal suerte que cambiemos la expresión de “crisis global” por la de “equilibrio global”. Este es nuestro reto actual.

Si somos capaces de encontrar ese nuevo concepto, que de momento hemos denominado “equilibrio global “, de manera, racional, dialogada, razonable, razonada, científica, solidaria, integradora… daremos un salto de gigante y alcanzaremos ese “cambio global”; si no lo conseguimos, ya sabemos como históricamente se han resuelto esos problemas: con las guerras. Pero ojo al dato, la guerra hoy sería global y de consecuencias desconocidas e imprevisibles.

¿Que camino queremos coger? La decisión es o debería ser nuestra.

JAVIER BIOSCA
Economista Colegiado 899
Registro Oficial de Auditores 13616
biosca@economistes.com
Fuente : http://myriamrius.blogspot.com/p/la-globalizacion-hacia-un-nuevo.html
Otra lectura recomendable : http://www.amadeus.com/es/documents/aco/spain/es/revista_savia/SAV0...
Comentario por Manuel Colmenero Larriba el mayo 10, 2011 a las 9:39am

Una lectura que me ha parecido realmente conomovedora, ha sido como una bofetada.

Un escritor animando a la revolucion ciudada a una revolucion pacificica pero que nos quite la pereza de la mediocridad

Os lo adjunto por si quereis reflexionar sobre ello

A propósito de la publicación de '¡Indignaos!'

Yo acuso

Es obligación de los que tienen voz exigir que nos den a conocer a los culpables de lo que vivimos

Martes, 10 de mayo - 00:00h.

Yque tenga que ser un venerable nonagenario francés prologado por otro no menos venerable nonagenario español quien tenga que animar a esta anestesiada sociedad a rebelarse con un pequeño panfleto que dice lo que todos sabemos, sin aportar mucho más que lo obvio, lo elemental, verdades manidas y consabidas que no se han renovado desde hace siglos porque las verdades son sin duda lo que mejor soporta el peso del tiempo... Eso sí debería darnos qué pensar. ¿Dónde están los grandes intelectuales de este país? ¿Dónde están sus voces y sus reclamos? ¿Por qué los autores mediáticos no aprovechan su capacidad de llegar al público en vez de escribir lo que, según sus editores, «el público demanda»?

Hay quien me tilda de autor de minorías. Otros, simplemente de cáustico. Lo acepto, sí. Pero los cáusticos, aunque para muchos seamos sinónimo de «pesados, incómodos y gruñones», no somos idiotas, solo cautos porque se nos dice que no es nuestro momento, que si nos quejamos no gustamos, que en tiempos de crisis hay que fomentar el optimismo y no el drama porque eso es lo que la gente quiere (fascinante la libertad con la que tantos utilizan el término gente a placer, como si las personas fueran un compacto informe que piensa, actúa, respira y reacciona en masa -cuando interesa que lo sean, claro-). No es verdad. El optimismo en tiempos de engaño no es una solución, sino un arma dirigida desde la ponzoña. Es anestesia perfectamente articulada. Es letal.

Antes de que la anestesia del falso optimismo nos adormezca del todo, alguien tiene que empezar a formular algún tipo de mensaje que cale de verdad. Alguien tiene que empezar a movilizar, sacar la primera barricada a la calle y hacerlo desde lo orgánico. Y aunque no hay héroes entre nosotros porque no sabemos cómo serlo ni desde dónde, es obligación de los que tenemos voz para hacerlo exigir que nos den a conocer a los culpables de lo que vivimos y obligarles a confesar los porqués, los para qué y los ahora qué. Hay que obligar a quien nos gobierna a que nos dé sus nombres para saber contra quién luchamos. Vivimos como cobardes, nos hemos convertido en la sociedad de la comodidad que espera a tener hambre para reaccionar, y los que nos gobiernan lo saben. Por eso se limitan a recortar. Recortan derechos, recortan partidas, recortan bienestar¿ y nos pasan la mano por el lomo al tiempo que nos dicen: «Tranquilos, no pasaréis hambre. Aquí estamos nosotros, velando por vuestra comida». Ese es el perfil del perfecto maltratador, y ese, su discurso: «Te corto las alas porque cuido de ti. Confía en que el daño que recibes de mí es mucho más dulce que el que puedas recibir de otros. Mira a tu alrededor y compara. Mira todo ese horror. Toda esa hambre».

Basta ya.

No, señores. No, señoras. La comida nos la ganamos a diario trabajando, nadie nos regala nada porque ustedes ya no cuidan de nosotros. Velan por otras cosas. Velan por el secretismo, velan por el no compromiso, velan por la anestesia de una sociedad que lleva demasiado tiempo atontada entre botellones de mensajes basura. Yo acuso a quienes gobiernan de maltrato. Os acuso de engaño, de indecencia y de falta de humanidad. Y acuso también a quienes codician el gobierno (físico, intelectual y moral de esta sociedad) de tener en tan poca estima a este pueblo como aquellos a los que anhelan sustituir. Acuso a los intelectuales de este país de vivir al amparo de la comodidad, de desunión, de haber abandonado sus puestos en la vanguardia para refugiarse en la burguesía de la formalidad más servil. Acuso a los medios de haber dado la mano a la mediocridad y de haber perdido la voz, cómplices también ellos en esta pobreza que se nos está comiendo a plazos. Acuso a la Iglesia de recibir dinero del mismo Estado al que boicotea, de desatender al necesitado, de pobre de espíritu, de machista, de insolidaria, de desintegradora y de farsante. Acuso a los casi cinco millones de parados de insolidarios por no haber salido ya a la calle y haber sacudido las bases de sindicatos cuyo lenguaje no se entiende porque no dice nada, de partidos políticos, de medios de comunicación, empresarios mangantes y falsos ERE.

¿Dónde está el frente común? ¿Dónde está la fuerza de un pueblo que tantos cambios ha provocado con su lucha, con su valor, con los pies sobre el asfalto, el pueblo que se planta cuando le pisotean el orgullo pretendiendo pagarle el silencio mes a mes con una pequeña limosna? ¿Dónde estamos los intelectuales en esta hora? ¿Debatiendo en prime-time en televisión? ¿Alimentando la basura y divulgando obviedades seudocientíficas que nos acomodan en este falso Estado del seudobienestar?

Vergüenza. Eso es lo que sentirá la historia cuando nos mire porque eso es lo que dice de nosotros el presente continuo. Y nuestros menores nos verán pequeños y mezquinos: no asustados, sino cobardes; no vacilantes, sino sumisos. No dormidos, sino inconscientes.

Yo acuso. Hoy. Ahora.

Es hora de salir y batallar. Pronto no habrá nada que perder. Entonces será demasiado tarde.

* Escritor.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/20110510/acuso/print...

Comentario por Manuel Colmenero Larriba el febrero 10, 2011 a las 1:54am
Comentario por Manuel Colmenero Larriba el febrero 10, 2011 a las 1:52am

Hoy leia este articulo y creo que valia compartirlo con todos vosotros

Que os aproveche ¡¡¡

 

Felicidad Interior Bruta: ¿El dinero da la felicidad?

 

 

 

"El que diga que el dinero no puede comprar la felicidad es porque no sabe dónde ir de compras". Éste es un texto que se puede leer en muchas pegatinas y camisetas. Pero, ¿cuál es exactamente la relación entre dinero y felicidad?

Por un lado, la relación resulta obvia. Nadie puede negar que tener suficiente dinero para cubrir las necesidades básicas –alimentos, abrigo y vivienda- te hace más feliz, o al menos te libera del estrés que conlleva vivir bajo serias restricciones. Y cuanto más dinero tienes, más cosas que te proporcionan felicidad puedes comprar, ya sea el iPhone4, un coche nuevo o una bufanda de cachemir. Por otro lado, esos objetos materiales no suelen proporcionarnos la misma felicidad que, por ejemplo, pasar la mañana con tus hijos en la playa o mantener una buena conversación con un viejo amigo.

"La relación entre dinero y felicidad es complicada", dice Ed Diener, profesor emérito de Psicología en la Universidad de Illinois, que investiga sobre temas de cuantificación de la felicidad. "A igualdad de condiciones, tener más dinero siempre va a ser bueno. Pero aunque el dinero te puede hacer más feliz hay cosas que introducen complejidad en dicha correlación".

Efectivamente, tener más dinero nos hace más felices, pero la felicidad también depende de

Comentario por Manuel Colmenero Larriba el enero 22, 2011 a las 8:19am
Que lo disfrutéis, para mi es un canto a la necesidad de compartir.
Siempre he defendido que compartir es vivir. Que no os decaiga el ánimo
Buen Provecho
"Esto no es una crisis, es un cambio histórico"

La Vanguarida -IMA SANCHÍS

Esperanza
Acuñó el concepto 'economía digital', es una autoridad en cómo las tecnologías de la información cambian las empresas, el gobierno y la sociedad. Miembro del Foro Económico Mundial, dirige programas de investigación y educación, y es consultor de diversos gobiernos. Su idea fundamental es que a pesar de la crisis hay espacio para el optimismo. "En todos los rincones del mundo y en todos los sectores, un nuevo modelo de innovación económica y social está arrasando. La gente con dinamismo, pasión y pericia toma ventaja de las nuevas herramientas web". Dos de sus libros, Wikinomics (superventas en EE.UU.) y Grown up digital (La era digital), están traducidos al español.
Esto no es sólo una crisis económica, estamos ante unmomento de cambio histórico: la era industrial y todas sus instituciones se han quedado sin energía.

¿No salva nada?
Periódicos, universidades, corporaciones, gobiernos, educación, sistemas de salud, red de energías..., todo está basado en modelos de la era industrial, y están fallando.

Ha habido otras crisis.
Igual que la imprenta de Gutenberg permitió evolucionar de un modelo agrario a la era industrial con todos sus cambios sociales y de gobierno, internet nos lleva de la era industrial a la digital.

Y todas nuestras instituciones están todavía en el modelo industrial...
Sí, en las universidades se da la educación industrializada: una clase magistral de uno a muchos; como en los medios de comunicación, la producción y distribución masiva, los servicios de salud y la democracia, una élite de políticos y una masa que los elige.

¿Cuál es el nuevo modelo?
Hay cinco principios para construirlo. El primero es la colaboración, modelo opuesto a la jerarquía. Ahora la colaboración se puede dar en una escala astronómica: millones de personas han creado una enciclopedia.

¿Es extrapolable?
Linux, el sistema operativo gratuito, ha sido creado por cientos de miles de colaboradores. La tercera parte de las motocicletas que se fabrican en el mundo son el resultado de cientos de pequeñas compañías que se encuentran para colaborar.

Segundo principio.
Apertura y transparencia.

Eso va en contra de las maneras de hacer de los gobiernos del mundo.
Sí, pero la luz es un buen desinfectante. Todo el mundo está preocupado por Wikileaks, que es sólo la punta del iceberg. Hay muchas cosas feas dentro de los gobiernos y las corporaciones, y cuando salen a la luz evolucionan para mejor.

Tercero.
Interdependencia, los negocios no pueden triunfar en un mundo que está fallando. Si España no pagara su deuda soberana, el euro en su conjunto se hundiría y llevaría al mundo entero a la depresión.

Cuarto.
Compartir la propiedad intelectual, que ya no es necesaria. The Guardian ha liberado todas sus ediciones pasadas, IBM entregó 400 millones de dólares en software a Linux, que se encarga de desarrollarlo con voluntarios y de paso IBM aprovecha para desarrollar un negocio multimillonario de hardware ligado a este nuevo software. Compartir es crear riqueza.

Cinco.
La integridad. Las instituciones del mundo en el que vivimos no han sido construidas sobre la integridad.

Ya.
La falta de integridad de los banqueros casi destrozó el modelo capitalista en su totalidad. El resultado de la falta de honradez de los banqueros de Nueva York es un 40% de desempleo juvenil en España.

El modelo capitalista está basado en la ley del más fuerte y el más listo.
Ese es el capitalismo de la era industrial y no volverá. Muchas corporaciones se están viendo obligadas a la transparencia y están mejorado gracias a ella.

¿Cuáles son los ejes del cambio?
La comunicación global: internet; las nuevas generaciones, que son nativos digitales; la revolución social, a través de las redes sociales, y los emprendedores.

Las empresas ¿también cambian?
Hasta ahora el talento estaba dentro de las instituciones. Procter & Gamble tiene 700 químicos contratados, pero el 50% de sus innovaciones viene de comunidades de internautas. Las empresas están dejando de seguir modelos piramidales.

Hablemos de gobiernos.
Todos están en crisis. El Gobierno español, por ejemplo, les sale a los españoles carísimo, y no digamos la sanidad.

¿Alternativas?
Yo como gobierno tengo muchísima información y voy a publicar datos brutos. Por ejemplo, estadísticas de crímenes, emisiones de gas en las casas, actividades de emprendedores y otras muchas categorías.

Bien.
Proveyendo toda la información tienes a ciudadanos y empresas que pueden organizarse para crear valor público. Me reuní con el alcalde de Melbourne porque tenían un problema de accidentes de bicicleta. Simplemente le propuse que publicara en internet todos los datos que tuviera sobre ese tipo de accidentes.

¿Y?
En 24 horas alguien creó una página web con el mapa de los lugares con más riesgo de accidente; y a esta le siguieron muchas otras. En una semana estaban salvando vidas con un coste cero para el gobierno.

La idea es un gobierno plataforma.
Sí, que libera información permitiendo al mundo organizarse autónomamente para crear valor público con la iniciativa del ciudadano. Hay que revisar la democracia.

Sí, pobre.
El voto de los jóvenes está bajando en todo el mundo y no es un tema de falta de valores, es el momento de la historia en que el voluntariado de los jóvenes es más alto. Quieren participar y ellos son el futuro.
Don Tapscott, experto en estrategia de negocios a través de internet
"Tengo 63 años. Nací y vivo en Toronto. Estoy casado y tengo dos hijos. Licenciado en Psicología y Estadística. Soy doctor en Derecho y profesor de gestión. Tengo una empresa de investigación sobre cómo internet cambia los negocios y la manera de gobernar los países"
Fuente:http://www.lavanguardia.es/lacontra/20110121/54103612286/esto-no-es...
Comentario por Manuel Colmenero Larriba el diciembre 31, 2010 a las 2:15pm
Comentario por Manuel Colmenero Larriba el diciembre 31, 2010 a las 2:10pm

Hoy me han recomendado la lectura de esta contraportada de EL PAIS

Merece la pena su lectura, es otro de los sabios que no debieramos olvidar jamas

"El sistema está en decadencia, pero la historia no se acaba"

CLAUDI PÉREZ  31/12/2010

Los artistas y los sabios arden con una llama intensa que renueva todo lo que toca. A sus 93 años, José Luis Sampedro no malgasta ese fuego. Economista, escritor y sobre todo sabio y artista, Sampedro  pasea por la playa de la Butibamba, en La Cala de Mijas (Málaga), y la conversación salta de la crisis a la literatura, y de ahí a la fe, la libertad -"¿Libertad de elegir? Vaya usted al mercado sin un duro en el bolsillo, a ver qué ocurre"-, la decadencia, la barbarie, el caos.
"Vivimos una época en la que sobran decibelios y estrépito; faltan gentes e ideas que iluminen y estorba tanto deslumbramiento", dice mientras apura la cerveza, ya sentado en la terraza del restaurante, justo antes de pasar a lo esencial: "Esto es un atentado contra los derechos humanos", torea divertido a la camarera señalando el efímero
plato de patatas fritas.

"Falta iluminación y metafísica y sobra deslumbramiento", dice el escritor

Sampedro ha sido un hombre fronterizo. Luchó en los dos lados de la Guerra Civil, movilizado por ambos bandos. Joven apolítico en una familia de orden, inicia su etapa adulta sin inquietudes sociales, pero la guerra, la posguerra, sus experiencias y sus estudios de economía le acaban situando del lado de los desfavorecidos: frente al poder. Su biografía abarca varias vidas: antes de ser escritor pasó casi 30 años
en un banco, del que salió sin saber una palabra de operaciones
bancarias: "Eso sí es talento". Eso y algunas de las agudezas que
asaetean un discurso demoledor, intenso pero también rápido y
desenfadado, entusiasta y a la vez seco, sincopado, jazzero. "El
capitalismo mal entendido es una forma amoral (inmoral a veces) de
barbarie". "Vivimos la decadencia del sistema, pero la historia no se
acaba. ¿Otro mundo es posible? No señor: otro mundo es seguro".

Con un humor y un apetito estupendos, reclama preguntas con la misma
voracidad que ataca el pescaíto frito. Frente a quienes con resignación o
con un mal disimulado entusiasmo hablan del capitalismo como el único
futuro posible a pesar de cualquier crisis (o precisamente por ellas,
por su capacidad de regeneración), Sampedro se pregunta sobre el fin del
sistema. Valora la hazaña del capitalismo, que fue capaz de desplazar
el poder de la tierra y la aristocracia al dinero y a la burguesía. Pero
habla de un nuevo feudalismo: "El sistema ha organizado un casino para
que ganen siempre los mismos. Estamos a las puertas de grandes
transformaciones -la tecnología, la genética, siguen avanzando, a veces
hacia una tecnobarbarie monstruosa- y sin embargo no sabemos cerrar
cicatrices enormes, desigualdades abisales. Hay larvadas carencias
severas que provocarán graves conflictos en menos de medio siglo",
avisa; "viene algo comparable a lo que hicieron los bárbaros con Roma".

La llamada invasión de los bárbaros resultó ser una operación quirúrgica
que abrió paso a nuevos escenarios. ¿Qué espera Sampedro? "Los
economistas y los políticos no parecen entender que son más importantes
las creencias que las verdades. La economía se ha revestido de ciencia;
la política, lo mismo. Y lo que falta es otra cosa: falta metafísica,
falta acabar con el atraso de las ciencias sociales"; y deja en el aire
un último consejo: "Ser quien se es", les dice como si nada a su mujer,
Olga, y al periodista mientras apura un vino dulce, convertidos ambos en
amigos de toda la vida desde hace un par de horas.

FUENTE : http://www.elpais.com/articulo/ultima/sistema/decadencia/historia/a...

Comentario por Manuel Colmenero Larriba el mayo 29, 2010 a las 1:39pm
Hoy he leido este articulo en La Vanguardia del profesor Manel Castells... me ha parecido interesante compartirlo con vosotros
¿Salir de la crisis?, de Manuel Castells en La Vanguardia



¿Y si no hubiera salida? Al menos con el modelo económico actual. Algo que se reconoce al repetir por doquier que “ya nada será igual”. Las medidas de austeridad aprobadas por el Gobierno español a instancias de la UE y Estados Unidos señalan el fracaso de las tradicionales políticas keynesianas de aumento del gasto público para compensar la caída de la demanda privada debido a la restricción del crédito.

¿Y ahora qué? Pues a sobrevivir y esperar que pase el temporal. Porque en la rebotica se agotaron las recetas. Ganar tiempo mientras se reactiva la economía mundial. El problema es que no se sabe de dónde puede venir dicha reactivación. Alemania se instala en su propia austeridad, el Consejo Europeo impone disciplina fiscal en toda la Unión so pena de expulsión a las tinieblas exteriores a la zona euro, allí donde pululan pesos, pesitos y pesetas sin que nadie te los cambie. EE. UU. tiene un enorme déficit fiscal y una deuda pública impagable a medio plazo y sólo se salva de la intervención del FMI porque es su amo. Aunque el incremento de productividad impulsa un repunte estadounidense, ello se traduce en mercado para los países emergentes, nuevos centros de acumulación de capital. España es el último país en el que piensan los inversores extranjeros en este momento. Es más, nos hemos convertido en la última línea de defensa del euro y por consiguiente el margen del Gobierno en política macroeconómica es nulo. Podría pensarse en nuevas formas de relación entre economía y sociedad. Y aquí es en donde tenemos las carencias más graves. Faltan imaginación, conocimiento y audacia. Nos hemos quedado en apretar unos pocos botones de acción sobre la economía y cuando ninguno funciona vamos poniendo parches esperando que nos salve el mercado, esa nebulosa impredecible que se resiste a modelizaciones basadas en supuestos arbitrarios. ¿Y si experimentáramos? Porque, de perdidos, al río. Por ejemplo, lo primero que se piensa es en bajar los sueldos en el sector público. Lo cual reduce demanda, cabrea al personal y arriesga una paz social esencial en tiempo de crisis. ¿Por qué no compensar la bajada de salarios reduciendo horas de trabajo, con criterios pactados con los sindicatos? Macroeconómicamente es igual, pero microsocialmente cambia mucho, sobre todo para mujeres con triple jornada. La productividad en el sector público es baja, con reorganización y tecnología se podríamantener el nivel de prestación de servicios con menos tiempo. Si el invento funciona, podría tener un efecto de demostración sobre el sector privado. Para que funcione hace falta un cambio cultural, porque el tiempo libre se traduce en aburrimiento cuando se está acostumbrado a vivir para consumir. La potenciación de actividades lúdicas y creativas por la sociedad y la administración local podría coadyuvar a valorar el tiempo como expresión de vida.¿Congelar pensiones?

Es un parche a corto plazo que no resuelve el gran problema: una insostenible tasa de dependencia que no cesa de aumentar (47 dependientes por 100 activos). Solución: incrementar la productividad por activo y subir la edad de jubilación.

En lugar de un límite de edad igual para todos, injusto y poco eficiente, se podría plantear, a partir de los 60, una jubilación flexible alargando más allá de los 70 la actividad a quienes quieran y puedan. Esto implicaría controles de capacidad profesional a partir de cierta edad (como con el carnet de conducir) y cursos de reciclaje para evitar la obsolescencia de la fuerza de trabajo. Lo que no va son las prejubilaciones incentivadas que disminuyen activos y aumentan pasivos antes de tiempo por conveniencia de empresas y administraciones. Aumentar años de trabajo de los mayores no quita empleo a los jóvenes, pues los datos muestran que son dos mercados de trabajo distintos.

En cualquier caso, crear empleo sigue siendo la base del equilibrio fiscal y del bienestar social. Para ello lo más eficaz es incentivar el emprendimiento y las pymes, principales fuentes de empleo y de innovación. Parte de las ayudas a grandes empresas en industrias condenadas por la deslocalización se debería reconvertir en financiación de capital riesgo a disposición de emprendedores . Y es aquí también en donde podría centrarse la reforma laboral. A saber, flexibilizar el contrato laboral según la dimensión de la empresa, para que las pymes puedan disponer de mayor margen de maniobra en la gestión de su personal. Asimismo, fiscalidad y contribuciones a la Seguridad Social deberían ser más favorables para las pymes. En lugar de reglas burocráticas de contribuciones al Estado por igual para todas las empresas, se trataría de establecer un sistema variable y negociado que favorezca a las empresas que crean empleo en lugar de penalizarlas. En fin, el aumento de la productividad es la clave. Sólo se puede salir de la crisis con un incremento sustancial de la productividad que abarate costes y aumente calidad y competitividad. Productividad por hora trabajada, que puede ir compaginada con reducción del tiempo de trabajo, en consonancia con la experiencia histórica. Incremento de productividad quiere decir inversión en I+ D y en mecanismos de transferencia a las empresas; innovación tecnológica y organizativa del sector público, empezando por sanidad y enseñanza, agujeros negros de la productividad y bastiones de rutina burocrática; desarrollo de la cultura emprendedora en las universidades; y fiscalidad al servicio de la inversión productiva.

El reverso de la medalla: ponérselo difícil al sector inmobiliario, lastre de nuestra economía, y aplicar, con el resto de Europa, un nuevo impuesto a las transacciones financieras que reporte pingües ingresos y limite la especulación. Salir de la crisis podría ser posible, pasando por la necesaria austeridad, si recuperamos los orígenes del emprendimiento industrial y los mezclamos con la nueva economía de valor tiempo. No es utopía, hay brotes en toda la geografía económica. Lo utópico, y peligroso, es empeñarse en restaurar un capitalismo financiero virtual que agotó su curso histórico

29 Mayo, 2010 a las 8:20 am
Autor: Manuel Castells
Comentario por Manuel Colmenero Larriba el febrero 26, 2010 a las 1:08pm
Hoy me hago eco del escrito de mi admirado Alfons Duran... creo que hace unas matemáticas simples y cabales ante la situación actual que todos estamos sufriendo
Espero os guste
POLÍTICA ECONÓMICA

Como ya hemos señalado en otras ocasiones, la política económica de los gobiernos adscritos a la obediencia del euro está mutilada en parte. El Banco Central Europeo fija la política monetaria y sus instrumentos básicos: la tasa de interés, el valor de cambio de la moneda y la masa monetaria.

Esos gobiernos pueden tomar otras medidas en el limitado abanico que va desde aumentar las inversiones en infraestructuras a bajar los impuestos o conceder otros estímulos fiscales. Pero todo toma tiempo y el riesgo es que el Déficit Público se haga inmanejable.

Ahora no sirven las recetas tradicionales, pues la situación económica y financiera no tiene nada que ver con los ciclos a que estamos acostumbrados.

El 20% de paro significa que de cada cinco trabajadores, uno está desempleado. Si lo llevamos a horas trabajadas y calculamos un promedio de 1.800 horas / año por persona, esto nos da un total de 7.200 horas productivas y 1.800 improductivas por cada cinco personas. Pagamos las horas productivas y subvencionamos las improductivas (a través del subsidio de paro y otras ayudas complementarias).

Pero si dividimos las 7.200 horas productivas por cinco, el cómputo por persona es de 1.440 horas año. Pagamos por hora trabajada, nos ahorramos el subsidio, hacemos circular el mismo dinero pero entre más personas y damos una inyección de moral a todos aquellos que ven su vida laboral truncada para siempre.

Es evidente que este ejercicio teórico tiene muchas alternativas, como lo es que de las cuatro que trabajan, una trabaje sólo media jornada y la otra media la cubra el quinto. Hay que desarrollar e implementar un programa de ajuste, en el que las empresas privadas y públicas maticen la teoría según sus necesidades. Pero no según sus conveniencias. Tampoco vale que los empleados a pleno tiempo y los sindicatos pongan barreras a los cambios. Cuando el barco se hunde, no hay nada que consensuar.

Un país no se puede permitir el lujo de tener a un veinte por ciento de su población activa en estado de vegetación laboral. Hay que hacer un esfuerzo, tener coraje y, sobre todo, imaginación.

Hay que pensar lo impensable y hacerlo ya.

FUENTE : http://www.alfdurancorner.com/
Comentario por Manuel Colmenero Larriba el febrero 28, 2009 a las 10:04pm
Si la verdad es que habrá que replantearse cosas... quizas la velocidad, el progreso ilimitado y extenuado...

Cumpleaños

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